Arts, science, social science, and mysticism—Julian Carrillo and the 13th Sound, Michael Servetus, Poetry,Preventing the abuse of alcohol and drugs, Human sexuality, Carl Sagan, Jorge Negrete, Mexico

mariposa ...y porque era el alma mía
l'alma de las mariposas...

Amado Nervo

Poesía

(1870-1919). Diplomático mexicano y poeta perteneciente a la corriente modernista. Nació en Tepic, estudió en el colegio de San Luis Gonzaga en Michoacán y en el seminario de Zamora, ciencias, filosofía y leyes. Inició su carrera periodística en Mazatrlan. En México colaboró en la revista Azul y dirigió con Valenzuela la Revista Moderna. En 1900 El Imparcial lo a la exposición Universal de París, y allá conoció a Rubén Darío. Desempeñó diversos cargos diplomáticos y colaboró con varias revistas hispanoamericanas importantes.


Índice

Apocalíptica

Y juró, por el que vive en los siglos de los siglos,
que no habrá más tiempo

Y vi las sombras de los que fueron,
en sus sepulcros, y así clamaron:
«¡Ay de los vientres que concibieron!
¡Ay de los senos que amamantaron!»

«La noche asperja los cielos de oro;
mas cada estrella del negro manto
es una gota de nuestro lloro...
¿Verdad que hay muchas? ¡Lloramos tanto...!

«¡Ay de los seres que se quisieron
y en mala hora nos engendraron!
«¡Ay de los vientres que concibieron!
¡Ay de los senos que amamantaron!»

Huí angustiado, lleno de horrores;
pero la turba conmigo huía,
y con sollozos desgarradores
su ritornello feroz seguía.

«¡Ay de los seres que se quisieron
y en mala hora nos engendraron!
¡Ay de los vientres que concibieron!
¡Ay de los senos que amamantaron!»

Y he aquí los astros —chispas de fraguas
del viejo Cosmos— que desdendían
y, al apagarse sobre las aguas,
en hiel y absintio las convertían.

Y a los fantasmas su voz unieron
los Siete Truenos: estremecieron
el Infinito y así clamaron:
«¡Ay de los vientres que concibieron!
¡Ay de los senos que amamantaron!»

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Nochebuena

Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.

La luz del cielo baja,
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.

El niño está friolento.
¡Oh noble buey,
arropa con tu aliento
al Niño Rey!

Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos
y tierra... y corazón.

Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
«Hosanna en las alturas
al Justo de Israel!»

¡Pastores, en bandada
venid, venid,
a ver la anunciada
Flor de David!...

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Los Volcanes

Cuando surgen las albas radiosas,
los Volcanes nos fingen al par
dos inmensos montones de rosas
que el mes de las flores olvidó al pasar.

Cuando el sol su divino tesoro
manda al valle de luz tropical,
los Volcanes parecen de oro:
dos cúpulas áureas de un templo ideal.

Mas que lleguen las tardes, y, entonces,
a su luz los volcanes serán
como dos fortalezas de bronces
qie siempre velando por México están.

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Los Magueyes

¡Cómo fingen los nobles magueyes,
a los rayos del sol tropical,
misteriosa corona de reyes,
colosos vencidos en pugna mortal!

Majestuosas sus pencas de acero
en las tardes parecen soñar...
Ellas vieron a Ixcoatl altanero,
vestido de pieles y plumas, cruzar...

En el monte y el plan y el barranco,
de sus venas haciendo merced,
con su néctar narcótico y blanco
calmaron piadosos del indio la sed.

Con su fibra le dieron un manto,
y supieron en él esconder
el sutil jeroglífico santo
que cuenta a los nuevos las glorias de ayer.

Ellos vieron a Anáhuac sentada
en sus lagos de plata y zafir,
y la vieron después humillada,
y al cabo la vieron rendirse y morir.

Majestuosos y nobles magueyes:
cuántas veces os oigo contar
vuestras viejas historias de reyes,
¡algunas tan tristes que me hacen llorar!

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Mi verso

Querría que mi verso, de guijarro
en gema se trocase y en joyero;
que fuera entre mis manos como el barro
en la mano genial del alfarero.

Que lo mismo que le barro, que a los fines
del artífice pliega sus arcillas,
fuese cáliz de amor en los festines
y lámpara de aceite en las capillas.

Que, dócil a mi afán, tomase todas
las formas que mi numen ha soñado,
siendo alianza en el rito de las bodas,
pastoral en el index del prelado;

lima noble que un grillo desamorona
o eslabón que remata una cadena,
crucifijo papal que nos perdona
o gran timbre de rey que nos condena.

Que fingiese a mi antojo, con sus claras
facetas en que tiemblan ls destellos,
florones para todas las tiaras
y broches para todos los cabellos;

emblema para todos los amores,
espejos para todos los encantos,
y coronas de astrales resplandores
para todos los genios y los santos.

Yo trabajo, mi fe no se mitiga,
y, troquelando estrofas con mi sello,
un verso acuñaré del que se diga:
Tu verso es como el oro sin la liga:
radiante, dúctil, poliforme y bello.

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El Metro de Doce

El metro de doce son cuatro donceles,
donceles latinos de rítmica tropa,
son cuatro hijosdalgo con cuatro corceles;
el metro de doce galopa, galopa...

Eximia cuadriga de caso sonoro
que arranca al guijarro sus chispas de oro,
caballos que en crines de seda se arropan
o al viento las tienden como pabellones;
pegasos fantasmas, los cuatro bridones
galopan, galopan, galopan, galopan...

¡Oh, metro potente, doncel soberano
que nontas nerviosos bridón castellano
cubierto de espumas perladas y blancas:
apura la fiebre del viento en la copa
y luego galopa, galopa, galopa,
llevando en Ensueño prendido a tus ancas!

El metro de doce son cuatro garzones,
garzones latinos de rítmica tropa;
son cuatro hijosdalgo con cuatro bridones:
el metro de doce galopa, galopa...

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Pasas por el abismo de mis tristezas

Pasas por el abismo de mis tristezas
como un rayo de luna sobre los mares,
ungiendo lo infinito de mis pesares
con el nardo y la mirra de tus ternezas.

Ya tramonta mi vida, la tuya empieza;
mas, salvando del tiempo los valladares,
como un rayo de luna sobre los mares
pasas por el abismo de mis tristezas.

No más en la tersura de mis cantares
dejará el desencanto sus asperezas;
pues Dios, que dio a los cielos sus luminares,
quiso que atravesaras por mis tristezas
como un rayo de luna sobre los mares.

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Yo vengo de un país brumoso y lejano

Yo vengo de un brumoso país lejano,
regido por un viejo monarca triste...
Mi numen sólo busca lo que es arcano,
mi numen sólo adora lo que no existe.

Tu lloras por un sueño que está lejano,
tu aguardas un cariño que ya no existe;
se pierden tus pupilas en el arcano
como dos alas negras, y estás muy triste.

Eres mía; nacimos de un mismo arcano,
y vamos, desdeñosos de cuanto existe,
en pos de ese brumoso país lejano,
regido por un viejo monarca triste...

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Panorama

Un parque inmenso:
con sus glorietas,
sus avenidas
y sus misterios.

Un verde estanque:
con su agua inmóvil,
con sus barquillas
y con sus ánades.

Una montaña:
con su castillo,
con su leyenda,
con su fantasma.

Una princesa:
por entre le bosque,
junto al estanque,
tras de la almena.

Y sobre de ello,
princesa, bosque, castillo, estanque,
flotando apenas,
mi ensueño.

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Hay que...

Hay que andar por el camino
posando apenas los pies;
hay que ir por este mundo
como quien no va por él.

La alforja ha de ser ligera
firme el báculo ha de ser,
y más firme la esperanza
y m´s firme aún la fe.

A veces la noche es lóbrega;
mas para el que mira bien,
siempre desgarra una estrella
la ceñuda lobreguez.

Por último hay que morir
al deseo y al placer,
para que al llegar la muerte
ha buscarnos, halle que

ya estamos muertos del todo,
no tenga nada que hacer
y se limite a llevarnos
de la mano por aquel

sendero maravilloso
que habremos de recorrer,
libertados para siempre
de tiempo y espacio. ¡Amén!

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Soñar es ver...

Soñar es ver: un ángel que llega calladito
deshace nuestras vendas con dedos marfileños...
La noche es de los dioses; soñando, los visito.
¡Quién sabe que ventanas que dan al Infinito!
nos abren los ensueños.

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¡Silencio!

Ufanía de mi hombro,
cabecita rubia, nido
de amor, rizado y sedeño:
¡por Dios, a nadie digas que nunca te nombro;
por Dios, a nadie digas que nunca te olvido;
por Dios, a nadie digas que siempre te sueño!

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No le habléis de amor

¡Es su faz un trasunto de ideal, tan completo!
¡Son sus ojos azules de tan raro fulgor!
Sella todos sus actos un divino secreto...
¡No le habléis de amor!

¡Es tan noble el prestigio de sus manos sutiles!
¡Es tan pálido el rosa de sus labios en flor!
Hay en ella el misterio de los viejos marfiles...
¡No le habléis de amor!

Tiene el vago embelezo de las damas de antaño,
en los lienzos antiguos en que muere el color...
¡No turbéis el silencio de su espíritu huraño!
¡No le habléis de amor!

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El secreto

Hay en tus ojos azules
un gran secreto escondido,
y hay al mirarte, señora,
una pregunta en los míos...

¿Cuál es la pregunta? ¿Cuál es el secreto?
¡Yo lo sé de sobra, pero no lo digo!
Tú bien que lo sabes, pero te lo callas...

Digámoslo entrambos, si te place, a un mismo
tiempo y de manera que nadie lo escuche:
con los trémulos labios unidos....

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Cobardía

Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza
de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul!...
Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡Me clavó muy hondo su mirar azul!

Quedé como en éxtasis... Con febril premura,
«¡síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.
...Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar,
¡y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la deje pasar!

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En paz

Artificex vitae, artificex sui.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino,
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

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Última modificación 1/12/2003 6:03:45 PM

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Rosa ...el Señor que lo veía
a mi paso sembró rosas.
Rafael Arévalo Martínez